domingo, febrero 07, 2016

Canto del Narciso (poesía en domingo)

¡Qué buenos libros que he escrito!
Se dice ufano el poeta
igual que se dijo Nietzsche
¡como un ingenuo Narciso!

mientras releeo uno de ellos
con tierna fricción ¡qué gusto!
escrito a prisa (a vuela pluma)
-¿mal transcrito y más leído?-

cual prueba contra reloj
que ese era el desafío
que la actualidad me lanzó
como a traición, de improviso

y que recogí sin pensarlo
luchando contra mí mismo,
escribiendo en contra mía,
que me diga de los míos

con miedo que no entendieran
que me creyeran iluso
perdido en dulces quimeras
como un muerto entre los vivos

¡Vivo y más lleno que nunca
de mil sueños nobles! ¡Puros!
Que era lo que me alimentó
por las rutas del Exilio

ración de guerra a diario
durante años ¡Y lustros!
que me ayudó a sobrevivir
por todo alimento ¡Por junto!

¡Poeta entre Amor y Guerra,
profeta de tiempos turbios!

Poeta de mil amores
y en busca de uno más puro
el que tú me inspiras reina
hace ya un rato ¡lo juro!

desde que se paró el reloj
en mi vida, en mi destino,
(cuando entraste tú en mi vida)
como si fuera de un tiro

como el personaje de Umbral
máscara suya (o trasunto)
que puso el mundo a su hora
y le hizo andar a su ritmo

disparando contra el reloj
de la Ciudad Sin Tiempo (vivo)
¡imagen de mi alma amor
mi vida errante sin rumbo!

como estrella fugaz (“filante”)
yendo a parar al vacío
(¿a la Nada nauseabunda?)
perdiéndose en el infinito

o errando en tierra desierta
y condenado -¡qué cruel sino!-
a pernoctar entre muertos
¡que no era plato de gusto!

¿Lo viví o lo soñé acaso?
a veces me lo pregunto
y cuando despierto del sueño
me echo a reír como un niño

sin ganas, casi a la fuerza
¡mi alma toda escalofríos!
Y ahí te mando en estos versos
mi alma desnuda ¡Cariño!


Te espero y te esperaré aún
en pie, o en sueños (dormido)
de día o de noche cerrada
siempre a mi aire (a mi ritmo)

sin perder el pie ni el paso
sin desviar el camino
sin perder de vista el norte
ni la meta (fijo el rumbo)

que es de borrar esas muecas
esa risa que te inspiro
desternillante a fe mía
tanto que yo también río

que no sé qué te divierte
para reírte a ese punto
que es lo que en mi (de chusco) ves
hasta sacarte de quicio

De borrarla, sí, de ahogarla
en mis brazos (y en los tuyos)
a golpe de química (¡ay!)
y a fuerza de besos (sucios)

de tanto estrecharte amor,
domándote a cuerpo limpio
y sin tocarte ni un pelo
que no sea “fair” (a lo fino)

Juego de hombres en carne y hueso
¡Puros machos amor mío!
sin miedo a las noche (a las sombras)
ni espantado de tu embrujo

ni de ese harem que te arropa
de brujas y malos bichos
y de viragos terribles
y de preciosos ridículos

que tú sabrás bien zafarte
con esos aires felinos
en tu boca y en tus ojos
y ese discurrir gatuno

y esas garras y esas uñas
llegado el momento oportuno
de afilarlas, de enseñarlas
de clavarlas ¡Sin escrúpulos!

Ríete de mí lo que quieras
que yo me reiría el útimo,
que a mi no me engañas reina
payaso de amor mas no primo

(O lo soy tal vez ¿sí? No mucho
¡que ríes porque te gusto!)

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